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Mi primera sesión de crioterapia podría ser descrita como una escena de una novela de ciencia ficción. La máquina criosauna, que tiene una apariencia similar a la de una cabina de bronceado stand-up. A decir verdad no estaba sorprendida por el frío de la cámara. Mi cabeza estaba por encima de la cabina, por lo que pude ver todo a mí alrededor. Pero eso poco a poco se va solucionando.

Para mí beneficio mi terapeuta no deja de explicarme lo que estaba sucediendo en mí mientras estaba dentro y esto es magnífico porque te permite concentrarte en sus palabras más que en el frío. Y aunque le parezca insólito la situación se vuelve tolerable. Leer Más »