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Siendo, como somos animales sociales, es natural que existe cierta dependencia emocional en nuestras relaciones, lo que nos hace necesitarnos unos a otros. El problema se agrava cuando una persona es controlada por esa necesidad, ya que eso se traduce en miedo a la pérdida, soledad o abandono, que corrompe la unión y lo hacen vulnerable a la enfermedad desde el punto de vista psicológico.

El mito del amor romántico (profundamente arraigado en nuestra cultura) lleva a muchas personas a esperar la llegada de un príncipe o una princesa azul para vivir este amor perfecto que los mantenga juntos por siempre. Estos anhelos apasionados llevan a olvidar algunas de las condiciones más básicas en todas las relaciones: los derechos y deberes de cada uno y el respeto mutuo.

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El amor no es controlar, ni generar compasión, y mucho menos la sujeción. Sin embargo, a través de la dependencia emocional, la persona es presa de sus fantasías románticas e incluso puede comportarse como un niño tratando de obtener de sus padres sus caprichos para superar el miedo, la soledad y el abandono. Los principales factores de protección contra la dependencia emocional ir en contra de la idealización de las relaciones y fomentar la fortaleza emocional.

Aunque la dependencia emocional no es realmente un trastorno psicológico, pero sí es la fuente de muchos problemas psicológicos y del estrés en las relaciones personales, especialmente en el campo de las relaciones afectivas como lo es la familia, las amistades y especialmente las relaciones de pareja. En muchos casos, las personas que establecen relaciones basadas en la dependencia emocional no son conscientes de ello, y menos cuando se comienzan a desarrollar otras patologías como la depresión, los trastornos psicosomáticos, los ataques de pánico y los trastornos de ansiedad.

Antes de la adolescencia generalmente no se considera un problema, excepto en casos extremos, pero los adultos pueden disfrutar de la autonomía, y la dependencia emocional es un vínculo poco saludable donde acaban predominando sentimientos negativos como el dolor, la ira y el miedo dentro de un entorno violento, posesivo y de difícil acceso con base en el desequilibrio y la desigualdad. La dependencia emocional lleva a una persona a someterse a otra, no sólo cuando se proporciona afecto y seguridad, sino que también en los casos en que el rechazo y el desprecio son comunes.

Es importante diferenciar entre baja autoestima y la dependencia emocional. La primera se caracteriza por la falta de autonomía en la vida cotidiana, la inseguridad, la poca capacidad para tomar decisiones, asumir la responsabilidad y funcionar con eficacia. La dependencia emocional, por su parte, está determinada, sobre todo, por el vínculo emocional y la motivación que le hacen sentir satisfacción, seguridad y la certeza de que esa persona es la única que satisface nuestras necesidades emocionales. Según algunos autores, la dependencia emocional se podría definir como un patrón de demandas emocionales insatisfechas que llevan a una persona a buscar desesperadamente de satisfacer sus carencias.

El diagnóstico de la dependencia emocional
Para un buen diagnóstico del problema, es necesario conocer los factores de incidencia que desencadenaron la dependencia emocional. Estos estarían vinculados a sus experiencias en la infancia, como se ha desarrollado su vida y cómo se relaciona. Sólo a partir de este conocimiento puede tener una guía para iniciar la intervención psicología, que debe ser dirigida a:

•Cambiar su forma de interpretar las situaciones interpersonales.
•Técnicas para el manejo de la duda y el miedo al rechazo.
•Posición en las relaciones, para poder construir relaciones sanas y de citas.
El tratamiento de la dependencia emocional

Afortunadamente, con un tratamiento psicológico adecuado, cualquiera que esté dispuesto a cambiar puede superar su dependencia emocional, comenzar a tomar las riendas de su vida, sus relaciones y recuperar su estado de ánimo. El punto focal del tratamiento debe ser dirigido a fortalecer los recursos de la persona dependiente en relación con su autoestima, la asertividad y la capacidad de auto-realización fuera del alcance de la unión.

La idea es proporcionarle al paciente las herramientas necesarias para que revivan sus relaciones familiares y se separe del aislamiento y el temor antes de iniciar una relación de amistad. Todo con el fin de que recupere o encuentre sus aficiones o desarrolle sus talentos profesionales. Las terapias van enfocadas a buscar que el individuo desarrolle la capacidad de visualizar las oportunidades con miras a que logré su realización personal, que se sienta apoyado y seguro, de manera que se pueda reducir el peso relativo que lleva la pareja (o el padre u otra persona de la cual dependa emocionalmente) en la vida de la persona que está atrapada en una relación de dependencia emocional.

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