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Dormir sirve para eliminar la fatiga, es una actividad reparadora; es por ello que cuando conseguimos dormir bien uno se despierta renovado. Sin embargo, el insomnio es hoy en día una plaga que afecta aproximadamente a un treinta por ciento de las personas adultas. En un 17 por ciento de los casos el insomnio provoca, alteraciones importantes en la actividad normal del individuo.

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Una situación bien diferente es el insomnio pasajero, que padecemos prácticamente todos en alguna ocasión, cuando estamos nerviosos, emocionados e incluso cuando parece que estamos demasiado cansados. El insomnio se presenta como un aspecto psicológico.¿Quién no ha oído hablar alguna vez de las personas que no duermen durante años? Pues bien, estudios realizados con registros de poligráficos demuestran que esas personas no existen. Ya que el experimento arrojó que eran capaces de entrar una fase del sueño profundo lento, y se les despertaba para demostrarles que si habían podido dormir.

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La respuesta era casi invariablemente la misma: “¡ Pero si no me he dormido aún!”. Con ellos se llegó a la conclusión de que una cosa es dormir y otra tenerla sensación de haber dormido. Curiosamente, estas personas a las que se despertó cuando entraban en el sueño lento, resultó que dormían mejor después de ser despertarlos a que si se esperaba que se despertaran por si solos. Algunos investigadores arriesgados llegaron a afirmar que el mejor tratamiento del insomnio era despertar a las personas cuando se dormían, ya que luego se dormían con mayor facilidad y durante más horas.

Otro ejemplo de la sensación subjetiva de sueño es que la mayoría de las personas con insomnio suelen sobre valorar su problema. Cuando a las personas con insomnio se les pregunta cuánto tiempo tardan en dormirse, la mayoría dice que una hora o más. Haciendo los estudios poligráficos, se comprobó que Ia gran mayoría se habían dormido al cabo de un cuarto de hora. Su reloj interno no coincidía con el tiempo real.

Tipos:
Existen dos tipos principales de insomnio. El primero consiste en la dificultad para dormirse, que es más propio de los adultos jóvenes, mientras que el segundo consiste en la imposibilidad de mantener el sueño durante varias horas, este caso es más usual a partir de los cuarenta años.

Causas:
El insomnio está provocado por varias razones, entre las cuales está la edad (a mayor edad, más posibilidad de padecer insomnio), la falta de actividad física (ya que la vida sedentaria provoca una menor fatiga) y el miedo a no dormirse. La preocupación por el insomnio es causa y efecto, a la vez, lo que empeora la situación. El insomnio en la tercera edad es muy frecuente, mientras que en los niños y jóvenes es más infrecuente y suele necesitar control médico.

Debemos saber diferenciar el insomnio ocasional del insomnio crónico. El primero no tiene gran importancia y suele estar relacionado con situaciones que nos preocupan y que desestabilizan nuestro equilibrio. En la misma medida en que es ocasional, este tipo de insomnio suele ceder cuando la causa que lo provoca desaparece; por ello en la gran mayoría de las ocasiones no se necesita más tratamiento que un té tranquilizante y un poquito de relajación.

El insomnio crónico, sin embargo, es un problema de mayor magnitud; la falta de sueño hace aflorar numerosos problemas psicológicos y neuróticos que teníamos agazapados y éstos, a su vez, están en la raíz del insomnio, cerrándose en un ciclo nocivo y tremendamente molesto. Sin embargo, no todos los insomnios crónicos son debidos a causas de tipo psicológico, ya que muchas personas tienen la desgracia de sufrir una enfermedad crónica dolorosa, lo cual hace que se despierten numerosas veces por Ia noche en un insomnio realmente difícil de solucionar.

El tratamiento del insomnio:
Somníferos:
Existen somníferos de varios tipos; los más conocidos y utilizados son las benzodiacepinas, aunque también hay barbitúricos, derivados de la zopiclona, y otros. Los somníferos suelen disminuir ciertas fases del proceso de dormir, cambiando la actividad eléctrica del cerebro y volviendo aún más crónico el insomnio. El problema del uso de estos fármacos reside en la tolerancia y dependencia que provocan: tolerancia porque conforme se usan regularmente, se requiere una mayor cantidad de fármaco para ejercer el mismo efecto; dependencia porque su uso prolongado provoca a la larga que ya no se pueda dormir sin tomarla pastilla (primero se toman para dormir mejor, pero al final es imposible dormir sin tomarlas).

La persona que han tomado somníferos durante mucho tiempo siente una verdadera adicción y cuando deja de tomarlos bruscamente sufre irritabilidad, insomnio y en casos importantes temblores e incluso alteraciones de la memoria. Es por ello que quien desee dejar de tomar somníferos deberá ir reduciendo la dosis de forma paulatina, pero constante y respetando los ciclos vitales. Ir, disminuyendo cada semana la medicación o si el posible suprimirla algunos días de la semana.Es importante deshabituarse del uso continuo de medicación para dormir, y debería de sustituirse o complementarse con tratamientos a base de plantas medicinales

La necesidad de rutina:
Una de las primeras cosas que debemos hacer para conciliar el sueño es respetar los horarios. La vida poco sistematizada en cuestiones de sueño-vigilia es, sin lugar a dudas, la primera causa de insomnio. Algunos neurólogos dicen que hay que saber coger el tren del sueño, que siempre suele pasar a la misma hora, porque si lo perdemos deberemos esperar al siguiente; en cuanto al despertarse ocurre algo parecido.

Si respetamos el proceso de irnos a dormir, hemos de hacerlo mismo con nuestra hora de levantamos, ya que si dormimos más de la cuenta, la próxima noche volveremos a tener problemas. Es importante no romper el ciclo habitual del sueño. La rutina en nuestros actos fisiológicos, el horario de las comidas, el ordenamiento de nuestras actividades laborales o lúdicas, favorece el sueño. El cuerpo tiene sus relojes internos y nosotros deberíamos respetarlos.

Evitar los excesos:
Otra de las causas de insomnio son los excesos de todo tipo: demasiado trabajo, demasiada tele, demasiada comida o demasiado régimen para adelgazar, incluso demasiado sexo, pueden alterar nuestro ritmo de sueño-vigilia y proporcionamos muchas noches en blanco.

Alimentos excitantes:
Ciertos alimentos excitan el sistema nervioso; los más conocidos son el café, el té y el chocolate, que por su contenido en cafeína y teobromina tienen un efecto excitante médicamente demostrado. Sin embargo, otros alimentos como las carnes, los azúcares y numerosos medicamentos, que estrictamente no se consideran excitantes del sistema nervioso, pueden provocar efectos secundarios, en muchas personas, es decir, un insomnio, para el cual a veces es muy difícil encontrar el agente causante.

Más ejercicio:
Muchas veces el insomnio es producto de una actividad sedentaria durante el día. La falta de ejercicio físico y en muchos casos de motivaciones a nivel psicológico y emocional son Ia raíz de muchos episodios de insomnios. El ejercicio físico durante el día es de mucha utilidad ya que le ayuda a ir a la cama cansado, con ganas de dormir. Pero el ejercicio tiene que ser moderado, ya que todo exceso estimula nuestro sistema nervioso.

Relajación:
La vida social nos impone un estilo de vida tenso, con prisas y agobios, que nos producen muchas veces un tono nervioso excesivamente excitado, lo cual impide conciliar el sueño. Las técnicas de relajación corporal y mental que asocian la respiración con Ia visualización de las sensaciones que recibimos de nuestro cuerpo pueden ser muy útiles porque permiten disminuir este exceso de nerviosismo.

Baños:
Los baños en bañera a temperatura discretamente caliente y con una infusión de flores de manzanilla añadida al agua, puede ser de utilidad para conciliar el sueño. Es mejor no mojarse la cabeza, para no tener que secar después el cabello antes de echarnos en la cama. Cuando no apetece tomar un baño de cuerpo entero, un baño de pies discretamente caliente también puede ser especialmente útil; sobre todo si Io combinamos con algunos ejercicios de relajación.

Fitoterapia:
Las tisanas o infusiones de plantas se suelen preparar en una proporción del tres al seis por ciento, Io que significa una cantidad de 30 a 60 g de planta seca por litro de agua. En tratamientos médico-naturistas, la dosificación puede aumentar notablemente si se utilizan tinturas, extractos secos, comprimidos u otro tipo de presentaciones, hasta alcanzar dosis comparables a las de los somníferos de la familia de las benzodiacepinas.
Es recomendable que todo este proceso sea seguido muy de cerca por un especialista. Es importante que no se auto medique, lo cual podría ocasionar otra clase de problemas.

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